En los programas de mano de los años ochenta su nombre aparece siempre en el mismo renglón: «Gerhard Krütli», bombardino. Después pasó al corno. Fue, sobre todo, profesor: uno de los que enseñaron a tocar a la generación que hoy puebla las orquestas del país. Murió como vivió sus años de coro — en viaje, llevando la música a otros: un accidente de auto el 17 de agosto de 1996, acompañando a Martin Huss y a Eduardo Keser en una de las visitas a los coros de bronces del Litoral.
Gerardo Krüttli — «Gerhard Krütli» en la ortografía de los programas, «Jerry» para sus compañeros — está en todas las nóminas impresas que el archivo del coro conserva de la transición: el Posaunenkonzert de septiembre de 1984 dirigido por Horst Jung, el «Bach-Händel 300 años» de 1985, los conciertos de octubre de 1986, el ciclo de los 25 años de 1987 y el 1° Encuentro Internacional de Coros de Bronces de 1988. Siempre en la fila de bombardinos, casi siempre junto a Gonzalo Sojak y a Pedro Pulzován. Más tarde pasó al corno.
En esas mismas nóminas toca su padre, Rolf Krütli, corno, uno de los pioneros de 1963.
El apodo aparece en un papel mecanografiado que se conservó dentro del álbum de la gira de enero de 1985: la lista de los treinta y cinco viajeros que recorrieron Uruguay, Paraguay y Misiones, cada uno con su nombre y su apodo. Ahí está, entre «Peta» Pulzován, «Banana» Hereñú y «Pototo» Schmidt: Gerardo Krutli, Jerry. En la misma lista viajan sus padres, Rolf Krutli («Popeye») y Ana Krutli («Olivia»). Fue uno de los que hicieron esos 4.800 kilómetros y veintitrés conciertos en veinte días.
Gerhard no tocó fuera del coro. No hubo orquestas, ni bandas, ni carrera profesional: toda su vida musical fue el Posaunenchor — por eso su nombre no aparece en ningún registro público, y por eso esta página existe. El registro del coro lo recuerda con una fórmula que no usa con cualquiera: «integrante y profesor del coro». Fue uno de los docentes de la Época Dorada — los años en que el coro se organizó como escuela, con los avanzados enseñando a los principiantes y profesores dedicados a formar a la camada que había entrado de niña. De esa escuela salieron los músicos que hoy ocupan atriles en el Teatro Colón, la Sinfónica Nacional y las orquestas de media Europa. Su trabajo formativo dejó huella en una generación entera del coro.
Su último registro documental es de 1996 — la foto de arriba, con la remera del coro—. Antes, en 1994, está en la foto grupal del Cementerio Alemán de la Chacarita, en el viaje de Semana Santa a 25 de Mayo (Misiones) —donde Martin Huss y diez integrantes ayudaron a impulsar el coro de bronces local— y tomando su clase de corno con Güelfo Nalli en el retiro de Baradero.
En los años noventa, del coro de Temperley salían expediciones de capacitación hacia Misiones y Entre Ríos — así lo dice el texto de época del archivo —: viajes para acompañar y hacer crecer a los coros de bronces del Litoral, la misma red de comunidades que el coro había recorrido en sus giras. Krüttli era de los que iban.
En uno de esos viajes, el 17 de agosto de 1996, acompañando a Martin Huss y a Eduardo Keser en una visita a los coros de bronces del Litoral, murió en un accidente de auto. Otros integrantes del grupo resultaron gravemente heridos. El coro perdió en la ruta a uno de sus profesores — haciendo exactamente aquello a lo que había dedicado sus años de coro: llevar la música a los demás.
Fuentes: archivo histórico del Posaunenchor Temperley digitalizado por Patricio Cosentino (programas de mano del 29 de septiembre de 1984, del «Bach-Händel 300 años» de 1985, de octubre de 1986, del ciclo 25 años de 1987 y del 1° Encuentro Internacional de Coros de Bronces de 1988; texto de época «Época Dorada 1989–1998», que documenta las expediciones de capacitación a Misiones y Entre Ríos); foto grupal del Cementerio Alemán de la Chacarita (1994); registro del viaje a 25 de Mayo, Misiones (Semana Santa de 1994); memoria del coro (instrumentos, rol docente, circunstancias y fecha del fallecimiento).