Entró al Posaunenchor Temperley en 1992, el año del 30° aniversario y del regreso de Martin Huss, y desde entonces su corno atravesó tres décadas de la historia del coro: de una grabación de once músicos para la televisión de Villa Gesell a los setenta bronces de «El Año del Dragón». En paralelo hizo carrera en el Teatro Colón, donde integra la fila de cornos de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.
En el Posaunenchor Temperley el apellido Mengel se conjuga en plural. Werner —«Werni»— y Martin llegaron con la trompeta, y también Germán; Guillermo —«Willi»— con el trombón bajo. Margarete, a la que en el coro todos llaman Mausi, trajo el corno francés: el único instrumento de la casa que no es ni trompeta ni trombón, el que en un coro de bronces sostiene el centro de la armonía y rara vez se lleva la melodía. Werner empezó sus estudios de trompeta en el propio coro, y ese dato dice mucho de la familia: en la casa de los Mengel la música y el Posaunenchor entraron por la misma puerta.
Su maestro de corno fue Güelfo Nalli (1938–1995), que formó también a Federico Schneebeli, el otro cornista salido del coro y, con los años, su compañero de fila tanto en Temperley como en la Filarmónica. Cuando Nalli murió, el coro le rindió homenaje en la Parroquia Centro de Esmeralda, en octubre de 1995. La escuela de sus maestros siguió sonando después en cada atril que ocupó.
Llegó al coro en 1992, cuando sus hermanos ya estaban tocando en él y el Posaunenchor entraba en uno de sus mejores momentos: ese año Martin Huss volvía de Alemania a la dirección y el coro festejaba su 30° aniversario con un ciclo de conciertos y con la incorporación de jóvenes que reforzarían y renovarían la actividad del ensamble. De esa camada salió buena parte del plantel que sostuvo la llamada época dorada: los viajes al Litoral y a Misiones, el concierto de gala del Teatro Coliseo de Lomas de Zamora, el encuentro con el coro de bronces de Bad Laasphe y el curso internacional de Villa Gesell.
Su participación más antigua registrada en el coro es también una de las más entrañables: la formación de once músicos que grabó la Oda a la Alegría de la Novena Sinfonía de Beethoven para la Televisión de Villa Gesell, hacia 1994–1995, bajo la dirección de Martin Huss. Ahí, con apenas once atriles y dos cornos —ella y Federico Schneebeli—, cada línea queda expuesta: es un coro de bronces reducido a su esqueleto, y el registro más temprano que existe de su sonido dentro del ensamble.
Hay un rasgo que se repite en su hoja de conciertos: cuando el coro sale de gira o toca en formación reducida, la fila de cornos se achica hasta el hueso y ella está siempre adentro. En los conciertos del 50° Aniversario de 2012, con Martin Huss como director invitado, integró una fila de cinco cornos con Federico Schneebeli, Álvaro Suárez, Ezequiel Abregu y Marina Costales. Un año después, en la gira internacional a Uruguay de noviembre de 2013, los cornos fueron exactamente dos: ella y Álvaro Suárez, sosteniendo entre los dos toda la voz media del ensamble en el Cine Teatro Helvético de Nueva Helvecia.
El año 2014 la encontró en tres programas muy distintos. En el Concierto de Pascuas tocó en una fila de cuatro cornos, con Álvaro Suárez, Federico Schneebeli y Jorge Montoya. En el Auditorio de la Universidad de San Andrés volvió a ser uno de los dos únicos cornos, otra vez junto a Suárez. Y en octubre viajó al centro de Buenos Aires con la formación reducida que el coro llevó a la Embajada de Alemania para el Día de la Unidad Alemana: bajo la dirección de Heini Schneebeli, y con Federico Schneebeli en el otro corno, sonó ahí Das ist die Berliner Luft, de Paul Lincke.
Cuando el coro creció hasta cifras que no se habían visto antes, su nombre siguió en la primera fila de cornos. El 8 de octubre de 2017 integró el Corno 1 del concierto del Auditorio Belgrano —treinta y dos músicos— junto a Dante Yenque y Guadalupe Sánchez. En marzo de 2018 volvió a ocupar el Corno 1, con Guadalupe Sánchez, en la formación de metales que el coro llevó a un casamiento bajo la dirección de Heini Schneebeli, con la Trumpet Tune and Air de Purcell, la Marcha nupcial de Mendelssohn y Pomp and Circumstance de Elgar.
El punto más alto llegó en 2019, con los Conciertos de Otoño «El Año del Dragón», que celebraron los veinte años de Heini Schneebeli como director. Ella tocó en el Corno 1, con Lucio Maestro, Diego Curutchet y Guillermo Marchioni. Al año siguiente volvió a ser convocada para el Corno 1 del programa de Otoño 2020, con ochenta y dos músicos citados —Suárez, Maestro, Curutchet, Gastón Frosio y Leo Melgarejo a su lado—, en la temporada que la pandemia dio vuelta como un guante.
Fuera del coro, su instrumento la llevó al Teatro Colón. Integra la fila de cornos de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires —al menos desde 2013, cuando las nóminas del teatro ya la incluían—, junto a Fernando Chiappero como solista, Martcho Mavrov y Luis Ariel Martino como suplentes de solista, Gustavo Peña, Federico Schneebeli y Reinaldo Albornoz. Más de una década en el foso y en el escenario de la sala de la calle Libertad: la carrera profesional que empezó, como la de tantos otros, en un coro de bronces de Temperley.
En esa misma orquesta toca hoy su hermano Martin Mengel, en la fila de trompetas; el 3 de octubre de 2025 los dos figuraron en el mismo programa, un concierto de la Filarmónica con obras de Mozart, Schubert y Beethoven. Su hermano Werner es trompeta solista de la Orquesta Estable del mismo teatro, y Guillermo llegó al Colón desde el Teatro Argentino de La Plata. A su trayectoria se suma además el Ensamble de Metales de Buenos Aires, la agrupación de cámara que también integró Pedro Pulzován.
Margarete «Mausi» Mengel, cornista de la Filarmónica.Teatro Colón · ciclo #Colonparachicos
Su corno también sale del foso. El 14 de agosto de 2022, a las 17, fue la cornista del programa «Danzas, melodías y misterios populares» en el Auditorio Nacional del CCK —hoy Palacio Libertad—, en un ensamble con Grace Medina y Lucía Herrera en violines, Juan Manuel Castellanos en viola, Stanimir Todorov en cello, Sofía Kujta en clarinete y Alberto Biggeri en piano. Dos obras de esa tarde llevan el corno adentro y las dos son piezas de repertorio para pocos: el Quinteto para corno, dos violines, viola y cello de Franz Anton Hoffmeister y el Sexteto en do mayor op. 37 de Ernst von Dohnányi. El programa se completó con la Obertura sobre temas hebreos op. 34 de Prokofiev y las Tres danzas sobre Enrique VIII de Edward German.
En el coro, treinta y tres años después de aquel ingreso, sigue apareciendo donde hace falta. En el Concierto de Otoño 2025 —«Cuna musical: un recorrido de sonidos y emociones a través de 400 años de historia en Alemania», los días 16 y 17 de mayo, en las parroquias Nuestra Señora de las Victorias y Nuestra Señora de Montserrat— tocó en el Horn 1 con Brandon Salden y Álvaro Suárez, en un programa que iba de Melchior Franck a Mahler y en el que su hermano Werner fue solista de trompeta piccolo en la Danza de los espíritus bienaventurados de Gluck. Los Mengel, otra vez, en el mismo escenario.