La vida congregacional
Cultos, asambleas, estudios bíblicos, encuentros del Frauenkreis, almuerzos comunitarios y celebraciones que alternan naturalmente el castellano y el alemán.
Una comunidad de fe argentino-alemana, una obra diacónica y un coro de bronces que desde 1962 crecen en la misma casa.
El Posaunenchor no nació al lado de la parroquia: nació dentro de ella. Su historia musical es también la historia de una comunidad que prestó instrumentos, abrió sus salones, formó generaciones y llevó la música fuera de sus propias paredes.
Cultos, asambleas, estudios bíblicos, encuentros del Frauenkreis, almuerzos comunitarios y celebraciones que alternan naturalmente el castellano y el alemán.
La obra social de la congregación en La Unión, Ezeiza: acompañamiento a niños, adolescentes y familias a través de espacios educativos, música, huerta, cocina y vida comunitaria.
Un coro nacido para acompañar el culto que se convirtió también en escuela gratuita, ensamble de conciertos y puente con otras iglesias, barrios y países.
El pastor Johannes Maas reunió en 1962 a los primeros cuatro músicos. Los instrumentos iniciales pertenecían a la congregación y habían llegado desde Alemania: desde el comienzo, enseñar a tocar, cuidar esos instrumentos y poner la música al servicio del culto fueron una sola tarea.
Con Martin Huss, desde 1981, la formación se abrió más allá de la membresía parroquial. Niños y jóvenes de distintas procedencias encontraron clases gratuitas, instrumentos y un lugar en el conjunto. Los músicos avanzados enseñaron a los nuevos; el ensayo terminó ocupando todo el sábado y la parroquia se volvió una verdadera escuela de bronces.
El coro sigue acompañando Pascuas, Reforma, Adviento y Navidad, y a la vez sale a conciertos ecuménicos, festivales, obras benéficas y giras. Esa doble identidad —música para la comunidad y música desde la comunidad hacia afuera— explica su continuidad. Leer la historia completa →
El comienzo tradicional de la temporada: música en el culto de Resurrección y, muchas veces, un concierto pascual esa misma jornada.
Una celebración compartida con otras parroquias y otros Posaunenchöre; en 2017 reunió también al JBMV dirigido por Martin Huss.
Culto y mesa comunitaria: un encuentro que vincula a la Parroquia Temperley con las familias y el trabajo de El Sembrador.
Villancicos dentro del templo y, en distintos años, música en el patio o en la vereda para compartirla con los vecinos del barrio.
El boletín parroquial enlaza aquello que sucede entre un culto y el siguiente: reflexiones en castellano y alemán, calendario congregacional, informes de la comisión directiva, noticias de la IERP, la vida de El Sembrador y las crónicas anuales del Coro de Bronces.
Sus ejemplares de 2017 a 2026 guardan la continuidad cotidiana del Posaunenchor: ensayos, cultos, conciertos, giras, agradecimientos y la participación de la música en los momentos importantes de la comunidad.
El Sembrador es la expresión social de la congregación en La Unión, partido de Ezeiza. A lo largo de los años su tarea abarcó jardín de infantes, centro de día y espacios de acompañamiento para niños, adolescentes y familias.
Después del cierre del jardín, la obra continuó a través del centro y de propuestas de educación integral, apoyo escolar, música, huerta y cocina. La imagen que aparece una y otra vez en la vida congregacional es la de una comunidad que no separa fe y servicio: celebra en Temperley y sostiene vínculos concretos en La Unión.
La Congregación Evangélica Alemana en Buenos Aires agradeció la participación de la comunidad de Temperley y destacó especialmente la emoción de las piezas musicales. Carlos Pruj trasladó todo el reconocimiento a los integrantes del coro por su dedicación y profesionalismo.
Ese episodio resume una constante: el Posaunenchor toca en los grandes conciertos, pero también cuando otra comunidad necesita celebrar una reapertura, reunir fondos, acompañar un culto o marcar un momento que quiere recordar.