El cornista ítalo-argentino que ganó por concurso los primeros atriles de la Filarmónica de Buenos Aires, del Teatro Colón y de la RAI de Turín, y que dejó una escuela entera detrás suyo. Con el Posaunenchor Temperley su vínculo no fue el de un cargo sino el de un magisterio: varios cornistas del coro se formaron con él como maestro particular. Cuando murió, en mayo de 1995, el coro le dedicó un concierto en octubre; hoy su apellido sigue en la fila de trombones, por vía de su hijo Adrián.
Güelfo Nalli nació el 13 de marzo de 1938 en Supino, un pueblo de la provincia de Frosinone, en el Lacio italiano. (La grafía correcta es «Güelfo Nalli», con diéresis y doble L; en italiano se escribe «Guelfo Nalli», y así aparece en las fuentes de ese país.) Emigró siendo joven a la Argentina y aquí desarrolló prácticamente toda su carrera: pese al origen italiano, toda su formación documentada es argentina —ninguna fuente le registra estudios formales en Italia ni becas al exterior—.
Sus primeras lecciones de corno no fueron institucionales sino familiares: se las dio su tío Armando Nalli, ya radicado en la Argentina. En 1954 ingresó al Conservatorio de la ciudad de La Plata, donde estudió con el maestro Antonio Iervolino, el gran referente pedagógico del corno argentino. Ese vínculo no terminó con la carrera: décadas más tarde Nalli seguiría difundiendo el método de Iervolino en encuentros internacionales de cornistas. Todavía estudiante, entró a la Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata —la orquesta de su casa, en más de un sentido—.
Porque los Nalli eran una familia de músicos, y Güelfo fue el hijo mayor. Su padre, Alberto Nalli, era 1º trombón de la Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata; su hermana María Antonieta, 1º violoncello de esa misma orquesta; su hermano Carlo Nalli, 1º corno del Teatro Argentino y después 1º corno de la Orquesta Estable del Teatro Colón, además de integrante de la RAI de Turín y del Teatro Massimo de Palermo. La lista la escribió su viuda, Nelba Nalli, en la página que la familia le dedicó en el sitio del Club del Corno italiano —la fuente primaria de casi todo lo que sabemos de su vida privada—.
La generación siguiente siguió el mismo camino. Sus dos hijos son músicos: Juan Carlos Nalli, 3º violoncello de la Orquesta Sinfónica de la Policía Federal, y Adrián Nalli, trombonista —de quien se habla más abajo, porque es el que trae el apellido de vuelta al Posaunenchor Temperley—.
La carrera orquestal de Nalli se lee como una sucesión de concursos ganados. En 1959, con veintiún años, ganó el concurso de 1º corno de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Dos años después, en 1961, se incorporó simultáneamente a la Orquesta Estable del Teatro Colón —donde permanecería muchos años— y a la Orquesta Sinfónica Nacional. La Argentina musical de esos años lo tuvo, básicamente, en todos los fosos que importaban.
Después vino Europa. En 1974 ganó por concurso el puesto de 1º corno solista de la Orquesta Sinfónica Nacional de la RAI de Turín, y también integró la Sinfónica del Teatro Massimo de Palermo. La lista de orquestas «estables» que dejó su viuda es corta y contundente: Teatro Argentino de La Plata, Estable del Teatro Colón, Filarmónica, Sinfónica Nacional de Buenos Aires, RAI de Turín, Teatro Massimo de Palermo y la Camerata Bariloche.
Salió temprano a tocar afuera: en 1963 hizo una gira de conciertos por países latinoamericanos y en 1966 dio su primer concierto en los Estados Unidos. El sello británico Guild Music, al reeditar grabaciones suyas, lo presentó como «one time Principal Horn of the Teatro Colón in Buenos Aires» y, sin rodeos, como «a legend amongst horn players».
Un dato queda (a confirmar): la nota de La Nación del homenaje de 2005 dice que en 1976 fue invitado a integrar la Orquesta Filarmónica de las Américas, en México, donde habría actuado cuatro temporadas consecutivas. Motivo: es fuente única —no figura ni en la biografía de la ACLA, ni en la página familiar, ni en las enciclopedias—.
Nalli no fue solamente un músico de fila. Fue fundador de la Camerata Bariloche —«fundó con otros músicos la orquesta de cámara Camerata Bariloche», dice la biografía de la ACLA—, y con ella giró por los principales centros culturales del mundo. La propia página familiar la incluye entre las orquestas en las que tocó de manera estable. El año está (a confirmar): las fuentes derivadas de la ACLA dan 1969, mientras que la historia general de la Camerata la data en 1967, impulsada por Alberto Lysy. Su condición de fundador es consistente en las fuentes; el año, no.
En Buenos Aires integró además el Quinteto Argentino de Vientos y el Octeto de Vientos Metropolitano, ambos con solistas de viento del Teatro Colón. Y tocó como solista con orquesta: de 1978 se conserva su versión del Concierto para corno Nº 3 K. 447 de Mozart, grabada el 7 de abril con la Filarmónica de Buenos Aires dirigida por Hans Wallat, que Radio Nacional emitió en el homenaje que el Colón le rindió en 2005.
Su firma sonora tenía nombre propio. El director mexicano Enrique Herrera de la Fuente lo convocó especialmente para grabar las sinfonías de Tchaikovsky —el disco que reeditaría Guild Music— por lo que el sello describió como su «unique and magical bel canto style»: el estilo cantado que hace célebre, entre los cornistas, el solo del segundo movimiento de la Quinta.
Un título más queda (a confirmar): la «Suite Argentina» de Eduardo Falú con la Camerata Bariloche —Falú en guitarra, Mónica Cosachov en clave, dirección de Rubén González— aparece atribuida con Nalli en corno en la descripción de un video de YouTube. Motivo: fuente única, y el propio título del video presenta la obra como interpretación de guitarra de Falú, sin verificación independiente de la parte de corno.
Si hay una palabra que se repite en todo lo que se escribió sobre Nalli, es maestro. Enseñó en el Conservatorio Nacional de Buenos Aires —la cátedra que citan tanto la biografía de la ACLA como la ficha de la Fundación Konex, que lo nombra por su denominación completa, Conservatorio Nacional de Música «Carlos López Buchardo»—. Su viuda amplía la lista: enseñó también en los Conservatorios de Torino (Italia), en la Municipalidad de Buenos Aires, en el Conservatorio Nacional de La Plata y en el Instituto de Arte del Teatro Colón. (La identificación del conservatorio «de la Municipalidad de Buenos Aires» con el Conservatorio Manuel de Falla es una lectura razonable, pero la fuente no lo dice con esas palabras: queda a confirmar.)
A eso se sumó una vida entera de cursos de perfeccionamiento, dictados a los dos lados del Atlántico. En Italia: Bolzano, Bordighera, Loano, Parma, Reggio Emilia, Catania y Supino —su pueblo natal—. En España: Barcelona y Colombres. Y en México, Perú, Uruguay y la Argentina, donde Bariloche fue su plaza fija. En enero de 1986 dirigió allí un «Encuentro de cornistas» dedicado a presentar el método de su propio maestro, Antonio Iervolino, con cornistas llegados de una docena de países.
Sus alumnos son hoy parte del mapa del corno en dos continentes. La cornista argentina Nury Guarnaschelli se perfeccionó con él en Buenos Aires a partir de 1979, y es quien aportó buena parte de las fotografías que se conservan de él. Martin Mayes, radicado en Turín, compuso un Requiem per Guelfo en su memoria. Las fuentes mencionan además a Luca Benucci y Marco Tosello (no verificados individualmente, aunque el núcleo docente sí está confirmado). Y su alumno Enrique Faure fue quien impulsó el Lux Aeterna que el compositor Roberto Pintos escribió en su memoria, para coro, cuatro cornos y órgano.
Fue un gran ejecutante y un magnífico maestro; sus alumnos lo seguían donde fuera.Nelba Nalli · «Ricordo di Guelfo», Il Club del Corno
El vínculo de Güelfo Nalli con el Posaunenchor Temperley es real, pero conviene decirlo con precisión, porque es fácil de contar mal. Nalli no tuvo un cargo en el coro: no fue director, ni profesor institucional, ni integrante. Su nombre no figura en las nóminas del archivo interno ni en las filas de ninguna temporada. Lo que sí existió —y es lo que lo hace un histórico del Posaunenchor— es un magisterio particular: varios integrantes del coro se formaron con él como maestro particular de corno. La enseñanza fue de persona a persona, en su estudio, no desde un puesto en la institución.
Los discípulos confirmados por el propio coro son dos cornistas de casa: Federico Schneebeli —«Fede», ingresado en 1991, hoy en el Teatro Colón— y Mausi Mengel —Margarete Mengel en el registro del coro, que consigna «Mausi» como su apodo; ingresada en 1992, también del Teatro Colón y del Ensamble de Metales de Buenos Aires—. Los dos están verificados en el archivo interno como cornistas del Posaunenchor, y no en cualquier lugar: aparecen juntos, temporada tras temporada, en la fila de cornos —ella en Corno 1, él en Corno 2—, de la formación del Auditorio Belgrano del 8 de octubre de 2017 a la del Otoño 2025, pasando por los 82 convocados del Otoño 2020. Dicho de otro modo: durante años, la fila de cornos del coro fue, en su primer atril y en su segundo, escuela de Nalli.
El segundo hecho es el homenaje. Nalli murió el 16 de mayo de 1995 en City Bell, La Plata, a los 57 años, «en la plenitud de su carrera». Menos de cinco meses después, el 8 de octubre de 1995, el Posaunenchor Temperley —bajo la dirección de Martin Huss, en el tramo que el archivo del coro llama «la época dorada»— le dedicó un concierto en la Parroquia Centro (Esmeralda 162, CABA), dentro del VIII Ciclo de Música Sacra de aquella temporada. Así consta, con esas palabras, en la historia y en el archivo de conciertos del coro: «el homenaje al maestro Güelfo Nalli (1938–1995)». Es el único homenaje a un músico que registra, en toda su extensión, el archivo de conciertos del coro.
Y el tercero es familiar. Adrián Nalli, su hijo, integra el Posaunenchor Temperley desde 2019 en la fila de trombones bajos, y es trombonista de la Orquesta Estable del Teatro Colón. El parentesco no es una conjetura: lo escribió la propia Nelba Nalli, viuda de Güelfo, en la página que la familia le dedicó en el sitio del Club del Corno, al enumerar a sus hijos —«Su hijo Adrián, 2º trombón de la Orquesta Estable del Teatro Argentino de la Plata y 2º trombón de la Orquesta Estable del Teatro Colon»—. (El cargo exacto en el Colón cambió con los años y las fuentes no coinciden entre sí —la página familiar dice «2º trombón», el archivo del coro lo registra como trombón bajo—: lo seguro, y lo que se afirma acá, es que es trombonista de la Orquesta Estable del Teatro Colón.)
Hay un detalle lindo en esa continuidad. En la fila de trombones de la Orquesta Estable del Teatro Colón, Adrián Nalli comparte atriles con Pablo Fenoglio —solista principal de trombón del Colón y, como él, integrante del Posaunenchor Temperley, con su propia semblanza en este sitio—. La nómina 2015 de la Orquesta Estable los muestra en la misma fila. Dos generaciones después de Güelfo, el apellido Nalli sigue sonando en el mismo teatro y en el mismo coro.
En 1989, la Fundación Konex le otorgó el Premio Konex de Platino en Música Clásica, categoría Instrumentista de Bronce, junto con el Diploma al Mérito: la distinción lo puso entre «las cien mejores figuras de la música clásica argentina» de la década. Cinco años más tarde, en 1994, recibió la Medalla de Oro del CAMU —el Consejo Argentino de la Música, de la UNESCO—. Murió al año siguiente.
Su pueblo natal le devolvió el gesto por partida doble. En 1990 Nalli había ideado y organizado, junto con Angelo Agostini, el Encuentro Internacional de Cornistas de Supino; el festival continúa hoy y lleva su nombre —Incontro Internazionale di Cornisti «Guelfo Nalli»—. Y en 2014 el municipio de Supino nombró en su honor una plazoleta en el centro histórico. En 2005, al cumplirse diez años de su muerte, el Teatro Colón le rindió su propio homenaje, el 16 de mayo.
El legado que más lo define, sin embargo, es el de las obras que se le dedicaron. En vida: Del amor y la nostalgia, de Dastoli; Carmen Criaturalis, de Alicia Terjian; y Cantos en Soledad, de Ranieri. Después de su muerte, dos réquiems de sus propios discípulos y colegas: el Requiem per Guelfo de Martin Mayes, y el Lux Aeterna de Roberto Pintos —para coro, cuatro cornos y órgano—. Que un cornista sea despedido con una obra escrita para cuatro cornos dice bastante sobre lo que significó para su instrumento.
Las enciclopedias son más enfáticas todavía —la Wikipedia en español lo describe como «uno de los más grandes cornistas del siglo XX»—, pero eso (a confirmar): motivo: es una valoración editorial, sin cita académica que la respalde. Lo verificable son los concursos ganados, los premios formales y el testimonio de sus alumnos.
Quienes lo amábamos y trabajábamos con él nunca supimos dónde empezaba Guelfo y terminaba el corno; dónde empezaba el corno y terminaba Guelfo.Nelba Nalli · «Ricordo di Guelfo», Il Club del Corno
Fuentes: archivo del Posaunenchor Temperley (historia.md, conciertos.md, integrantes.md, repertorio.md) y el dossier guelfo_nalli_dossier.md; Il Club del Corno (corno.it): biografía de Cornos y Cornistas Nº 2, revista oficial de la A.C.L.A. (Asociación de Cornistas Latinoamericanos), página familiar firmada por Nelba Nalli, galería de imágenes, sección de artículos y la página de Lux Aeterna; Fundación Konex (ficha y Premio de Platino 1989); Wikipedia en español e italiano y Wikidata (Q17632219); La Nación, «Homenaje al cornista Güelfo Nalli» (2005); Guild Music (perfil de artista, archivado); Discogs (artista 6076421); la ficha del Teatro Colón y la nómina 2015 de su Orquesta Estable, para el vínculo con Pablo Fenoglio; y el dossier pablo_fenoglio_dossier.md del archivo del coro. El encuadre del vínculo con el coro —magisterio particular, no cargo— y los discípulos nombrados fueron aportados y verificados por el propio coro sobre su archivo interno. Lo marcado (a confirmar) es lo que quedó sin corroborar; no se publica nada que las verificaciones hayan refutado.