Entró al Posaunenchor Temperley en 1991, a la fila de trompetas, y aparece ya en la película más antigua que conserva el coro. De ahí en adelante su trompeta hizo el camino largo: solista del Mendelssohn del cincuentenario, jazz en Alemania con el grupo Spherical, docencia en Lübeck y, de vuelta en Buenos Aires, la fila de trompetas de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, donde toca a pocos atriles de su hermana Mausi.
En dos temporadas seguidas, a comienzos de los noventa, el Posaunenchor Temperley incorporó a una familia entera. Martin Mengel entró en 1991, a la fila de trompetas, el mismo año que su hermano Werner «Werni» Mengel, también trompetista, y que Guillermo «Willi» Mengel, trombón bajo; en 1992 llegó Margarete «Mausi» Mengel, corno francés. Por el coro pasó además Germán Mengel, el otro trompetista de la casa. El coro los cuenta entre sus formados en el coro: los que empezaron a tocar en Temperley y terminaron viviendo de la música, esa cadena que arranca con los primeros ensayos de la iglesia y desemboca en las orquestas del país.
Detrás de esa generación hubo maestros particulares que no figuran en ningún programa de mano. El trompetista Pascual Mazzitelli fue su maestro —y también el de Pablo Busso y Gustavo Hereñú, compañeros suyos de fila durante años—, mientras que el cornista Güelfo Nalli formaba, en paralelo, a Mausi y a Federico Schneebeli. Dos apellidos que hoy tienen semblanza propia en este sitio y que explican, mejor que cualquier cronología, por qué de una misma fila de adolescentes salieron tantos profesionales.
La imagen en movimiento más antigua que conserva el coro lo tiene adentro. Es un registro de la Televisión de Villa Gesell, de 1994 o 1995, con once músicos tocando la Oda a la Alegría de la Sinfonía N°9 de Ludwig van Beethoven bajo la dirección de Martin Huss. Alrededor suyo, en esa formación mínima, están Pablo Busso, Thomas Imgraben, Lucas Busso, Federico Schneebeli, su hermana Mausi Mengel, Ignacio del Campo, Enrique «Heini» Schneebeli, Pablo Cocciaglia, Patricio Cosentino y Alejandro Pozo. Casi todos ellos aparecerían después en atriles profesionales; en la cinta son todavía un grupo de bronces frente a una cámara de televisión de la costa.
Vale la pena detenerse en esa lista de once nombres, porque explica buena parte del resto de esta página. Casi veinte años más tarde, en la formación combinada del cincuentenario, ocho de esos once seguían tocando en el coro; y de aquel puñado salieron después dos cornos del Teatro Colón, un trombón del Teatro Argentino de La Plata, una tuba que llegó a la Orquesta Sinfónica Nacional y a la carrera solista internacional, y el director que conduce el coro desde 2009. La Oda a la Alegría de Villa Gesell no es una curiosidad: es la foto de grupo de una generación entera, tomada antes de que ninguno supiera adónde iba.
En 2012 el coro cumplió cincuenta años y llamó a Martin Huss —su director de los años ochenta y noventa— como director invitado del ciclo aniversario. La función del 13 de septiembre se hizo en el Colegio Alemán de Temperley, y su punto alto fue «Wachet auf, ruft uns die Stimme», de Felix Mendelssohn Bartholdy, escrita para un grupo de solistas destacado sobre el conjunto. Martin Mengel fue uno de esos cinco, junto a Gaspar Licciardone, Ignacio del Campo, Enrique Schneebeli y Daniel Crespo.
El cincuentenario reunió además una formación combinada con generaciones enteras del coro en un mismo escenario: allí integró la fila de trompetas junto a su hermano Werner y a Daniel Crespo, con Pedro Pulzovan en las tubas, Eduardo López y Guillermo Mengel en los trombones y Mausi en los cornos. Los hermanos Mengel repartidos entre tres familias de instrumentos, en el concierto que celebraba medio siglo de la agrupación que los había formado.
En abril de 2014 tocó el Concierto de Pascuas en la Sagrada Familia de Nazareth, en Banfield, con los Tres corales de Burghard Schloemann en el programa y una fila de catorce trompetas en la que también estaban sus hermanos Werner y Germán. Cuatro años después, el 3 de marzo de 2018, fue Trompeta 1 —con Dante Vargas y Carlos Luriaud— en un casamiento dirigido por Heini Schneebeli, con un repertorio que iba del Trumpet Tune and Air de Purcell y la Marcha nupcial de Mendelssohn a Pomp and Circumstance de Elgar y el «Happy» de Pharrell Williams.
El 19 de mayo de 2019, en la Parroquia San Ignacio de Loyola de la ciudad de Buenos Aires, y una semana más tarde en Villa Ballester, el coro montó «El Año del Dragón», por los veinte años de Enrique «Heini» Schneebeli al frente de la agrupación —codirector desde 1999, director exclusivo desde 2009—. Volvió a ser Trompeta 1, junto a Werner Mengel, Valentín Garvie y Carlos Luriaud, en un programa que incluía «A Thousand Angry Bees», de Michael Nelson, escrita para tres grupos de cuatro trompetas. Ese mismo año, el sábado 31 de agosto, volvió a integrar la Trompeta 1 en el Concierto de Primavera de Banfield, un programa íntegramente dedicado a Johann Sebastian Bach: los Drei Choräle BWV 129, 140 y 192.
Como varios de los músicos salidos de Temperley, hizo su tramo alemán. Allá tocó jazz en Spherical, un grupo de soul, funk y nu-jazz con base en Hamburgo, y fue profesor en Lübeck, la ciudad hanseática del Báltico que queda a poco más de sesenta kilómetros de allí. Es la doble vida que se repite en la historia del coro —la fila de bronces por un lado, el escenario de jazz por otro— y que también recorrió Valentín Garvie en Frankfurt: el mismo instrumento puesto a trabajar en dos gramáticas distintas, sin que ninguna de las dos ceda.
Hoy integra la fila de trompetas de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, el cuerpo estable que tiene su sede en el Teatro Colón, junto a Fernando Ciancio, solista, Jonathan Bisulca, suplente de solista, Guillermo Tejada Arce y Leandro Melluso. Unos metros más allá, en la fila de cornos de la misma orquesta, están su hermana Margarete «Mausi» Mengel y Federico Schneebeli: los tres se conocieron de adolescentes en un ensayo de Temperley y hoy comparten temporada en la orquesta del teatro.
En la temporada 2026, la que celebra los ochenta años de la Filarmónica, figura en la nómina de «Poéticas en contraste», el programa del Abono 5 anunciado para el sábado 30 de mayo en la Sala Principal del Colón. Su hermano Werner, en cambio, pertenece a la Orquesta Estable: los dos trompetistas de la familia terminaron, cada uno por su camino, en los dos cuerpos orquestales del mismo teatro.
La cadena que empezó con Mazzitelli sigue. Cuando el trompetista Fernando Chuquiruna —hoy en la Orquesta Sinfónica de Corrientes— enumeró a los maestros con los que se formó, en clases regulares y cursos nacionales e internacionales, puso tres nombres argentinos antes que los de Francia, España, Alemania y Brasil: Valentín Garvie, Daniel Crespo y Martin Mengel. Los tres, trompetistas pasados por el Posaunenchor Temperley; los tres, alumnos alguna vez de la misma fila de Temperley y maestros después de otra generación, en otra provincia.
Clases regulares y cursos con los Maestros: Valentín Garvie, Daniel Crespo, Martin Mengel.Fernando Chuquiruna · trompetista de la Orquesta Sinfónica de Corrientes