Nació en Remedios de Escalada en 1987 y empezó la trompeta en el Coro de Bronces de Temperley, la misma casa de la que salieron sus hermanos Martin, Guillermo, Margarete y Germán. A los dieciocho se fue a Alemania —Lübeck, Hamburgo, Frankfurt, Detmold— y volvió para ganar por concurso su lugar en la Filarmónica de Buenos Aires primero y en la Orquesta Estable del Teatro Colón después, donde hoy ocupa el atril de solista de trompeta. En mayo de 2025 volvió a ser solista del coro que lo formó.
Werner Mengel nació en 1987 en Remedios de Escalada, provincia de Buenos Aires, a pocos minutos de Temperley. En el Posaunenchor lo conocen desde siempre como «Werni», y su apellido no llegó solo: los hermanos Mengel son una familia entera pasada por los atriles del coro. Martin y Germán tomaron, como él, la trompeta; Guillermo «Willi» eligió el trombón bajo y Margarete «Mausi» el corno francés. Todos ellos figuran entre quienes empezaron su camino musical en el coro y siguieron después hasta hacer de la música su oficio.
El apellido se repite en las nóminas del coro durante tres décadas, y también en las de las orquestas porteñas: Willi pasó del Teatro Argentino de La Plata al Teatro Colón, Mausi llegó al Colón y al Ensamble de Metales de Buenos Aires y Martin hizo carrera entre el jazz y la orquesta, con años de docencia en Lübeck. Werner sigue, desde chico, en la fila de trompetas de Temperley.
Cuando el Teatro Colón presenta hoy a su solista de trompeta, la biografía oficial arranca por Temperley: comenzó sus estudios de trompeta en el Coro de Bronces de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata. No es una nota al pie ni un dato de color; es el origen que la propia institución le reconoce. De ahí pasó a estudiar con el maestro Osvaldo Lacunza, trompeta solista de la Orquesta Estable del Teatro Colón y, como él, integrante del Posaunenchor: la cadena de formación del coro funcionando en su forma más directa, un atril enseñándole a otro.
Su nombre aparece temprano en las giras. En 2004 viajó con el coro a Cruz Alta, Córdoba, junto a Germán y a Guillermo, en una formación de unos veinte músicos dirigida por Eduardo López y Enrique Schneebeli. Ocho años después integró la formación del Ciclo «Johannes Maas», los diez conciertos con que el coro celebró en 2012 su 50° aniversario entre junio y septiembre; los de septiembre los dirigió Martin Huss, invitado desde Alemania.
Noviembre de 2013 lo encontró en las dos puntas de un mismo mes. Primero, en la gira internacional a Uruguay: el coro tocó en el Cine Teatro Helvético de Nueva Helvecia, bajo la dirección de Heini Schneebeli, y estrenó para Latinoamérica A Londoner in New York / Echoes of Harlem, de Jim Parker. Después, en Buenos Aires, integró el grupo de cámara que tocó en los Premios Clarín Novela, en la inauguración de la sala de la Usina del Arte, con dirección especial de Patricio Cosentino y el Trumpet Tune de Purcell en el programa.
El año siguiente sumó el Concierto de Pascuas, el del Auditorio de la Universidad de San Andrés y, en octubre de 2014, la Embajada de Alemania en Buenos Aires, donde el coro celebró el Día de la Unidad Alemana con Das ist die Berliner Luft, de Paul Lincke. Y el 8 de octubre de 2017, en el Auditorio Belgrano, ocupó el atril de Trompeta 1 junto a su propio maestro, Osvaldo Lacunza, en una formación de treinta y dos músicos que reunía instrumentistas de la Orquesta Estable, la Filarmónica de Buenos Aires, la Sinfónica Nacional, el Teatro Argentino y la Banda Sinfónica de la Ciudad.
Comenzó sus estudios de trompeta en el Coro de Bronces de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Temperley.Teatro Colón · biografía oficial del artista
A los dieciocho años prosiguió su formación en Alemania, y la recorrió de norte a sur: estudió con Joachim Pfeiffer en Lübeck, con Eckhard Schmidt en Hamburgo y con Valentín Garvie en Frankfurt. El nombre de Garvie no era ajeno a la casa: había dirigido el Posaunenchor Temperley en la transición de 1998 antes de partir a Europa, donde pasó quince años en el Ensemble Modern. Dos trompetistas pasados por el mismo atril de Temperley, reencontrándose a diez mil kilómetros, uno como maestro del otro.
Entre 2007 y 2013 hizo sus estudios principales en Detmold, con Max Sommerhalder y Hans-Joachim Knoke, y allí obtuvo su diplomatura en Formación Artística Instrumental en trompeta. A esa lista de maestros se sumaron Luis González Martí, en el Conservatorio Musikene de España, y Giuliano Sommerhalder, trompeta solista de la Orquesta Filarmónica de Rotterdam. Fueron casi diez años de Europa, y el regreso lo esperaba con una audición.
Entre agosto de 2012 y febrero de 2013 ocupó, ganado por audición, el cargo interino de solista de trompeta de la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario. Fue apenas el primer escalón: desde enero de 2013 y hasta diciembre de 2018 integró la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires como cuarta trompeta —con obligación de fila— y asistente de solista, esta vez por concurso. En 2019, también por concurso, entró a la Orquesta Estable del Teatro Colón como suplente de solista. Hoy es el Solista de trompeta de esa orquesta, y así figura en su elenco oficial y en los programas de mano.
Entre esos programas hay dos que valen por muchos. El 8 y el 10 de septiembre de 2024, en la Sala Principal, la Orquesta Estable tocó la Sinfonía N°8 «De los Mil» de Mahler bajo la dirección de Alejo Pérez, con Mengel consignado como suplente de solista de trompeta. Y el domingo 7 de diciembre de 2025, en esa misma sala, el teatro celebró el centenario de la creación de sus elencos estables —la Orquesta, el Coro y el Ballet— con una gala dirigida por Beatrice Venezi: allí Werner figura como Solista de trompeta y, unos renglones más abajo en la misma fila, su hermano Martín Mengel, contratado por obra.
Fuera del foso, su terreno es el Salón Dorado del Teatro Colón. El 29 de junio de 2024 fue el trompetista del Concierto de Brandeburgo N°2 en fa mayor, BWV 1047, de Bach, en un programa de músicos de la Orquesta Estable que completaban el Concierto para tres violines BWV 1064R y el Brandeburgo N°5: una de las pruebas mayores que existen para el instrumento. El 19 de octubre de ese mismo año volvió a la sala con un quinteto de bronces —Agustina Guidolin en trompeta, Diego Curutchet en corno, Enrique Schneebeli en trombón y Andrés Sánchez en tuba— que tocó el Quinteto N°3 en re bemol mayor, Op. 7, de Victor Ewald, música de Michael Kamen y el Kleiner Zirkusmarsch de Jan Koetsier. Tres de los cinco atriles eran del Posaunenchor.
El 30 de octubre de 2025, en el ciclo «Diálogo entre siglos» del mismo salón, tocó junto a Pablo Fenoglio en un programa con obras de Gabriel Lombardo y el Cuarteto de cuerdas n.° 2 «Argentino» de Alfredo Luis Schiuma. Dos años antes, en agosto de 2023, el Ente Cultural de Tucumán lo había convocado a dictar una master class para instrumentistas de metal el 3 y el 4 de ese mes, en el Foyer del Teatro San Martín de Tucumán; la prensa local lo anunció, sin más presentación, como «el trompetista de la Orquesta Estable del Teatro Colón».
Tiene además dos grabaciones publicadas: Milonguismos para trompeta y guitarra (2020), junto al guitarrista Pablo Juárez Levar, y el EP Mikrosonata para trompeta y piano (2023), en tres movimientos —Allegro, Adagio y Moderato—, con el pianista Matías Wilson.
Nada de esto lo sacó del coro. En los Conciertos de Otoño 2019, «El Año del Dragón» —setenta músicos, el mayor ensamble de metales reunido en el país, por los veinte años de Heini Schneebeli al frente del grupo—, ocupó el atril de Trompeta 1 junto a su hermano Martin, a Valentín Garvie y a Carlos Luriaud, en las dos funciones: el 19 de mayo en la Parroquia San Ignacio de Loyola y el 26 en Nuestra Señora de la Merced, de Villa Ballester. El programa incluía A Thousand Angry Bees, de Michael Nelson, escrita para doce trompetas. Ese mismo año, el 31 de agosto, volvió a Trompeta 1 en el Concierto de Primavera del Santuario Sagrada Familia de Nazareth, en Banfield, con los Drei Choräle de Bach —BWV 129, 140 y 192—, esta vez con Martin, Daniel Crespo y Luriaud.
Para el Concierto de Otoño 2020, con ochenta y dos músicos convocados y funciones previstas para el 10 y el 17 de mayo, quedó anunciado como solista de trompeta en el Fandango de Joseph Turrin, junto a Ignacio Galicchio en trombón, y otra vez en Trompeta 1, donde iba a compartir atril con Daniel Crespo, Martin, Garvie, Ezequiel Oreste y Carlos Luriaud. En 2024, con los programas armados a la manera de las brass bands británicas, figura en el atril de Solo en el Concierto de Otoño «Highlands» —función del 12 de mayo en la Iglesia Metodista de Flores, sobre el Hymn of the Highlands de Philip Sparke— y en el de Soprano Cornet, junto a Dante Vargas, en el de Fin de Año «Dragones».
Y en 2025 el coro volvió a ponerle un solo por delante. En el Concierto de Otoño —«Cuna musical: un recorrido de sonidos y emociones a través de 400 años de historia en Alemania»—, con la fila de Trompeta 1 compartida con Pedro Guerrero y Dante Vargas, tocó como solista, en trompeta piccolo, la Danza de los espíritus bienaventurados de Gluck, de Orfeo y Eurídice. El programa recorría cuatro siglos, de Melchior Franck y Scheidt a Bach, Beethoven, Mendelssohn, Wagner, Mahler y Richard Strauss; el solo del Gluck fue suyo.