De los tres coros hermanos, el de Olivos es el más discreto: casi no dejó huella escrita. Y sin embargo estuvo en los momentos grandes — el Mega Encuentro de la Facultad de Derecho, la gira alemana de 2008 y el récord Guinness de Leipzig, con dieciséis mil bronces sonando a la vez.
El Posaunenchor Olivos nació en 1987 en la colectividad evangélica alemana de la zona norte, un cuarto de siglo después que el de Temperley (1962) y dos décadas después que el de Villa Ballester (1964). A diferencia de sus hermanos, casi no aparece en la prensa ni en las crónicas: la fecha de fundación la conserva el archivo de Temperley, y buena parte de su historia vive en la memoria de sus músicos antes que en el papel.
La parroquia Olivos de la CEABA celebra hoy sus cultos en el templo de Avellaneda 1541, Florida (partido de Vicente López), con culto en alemán una vez al mes y un órgano Hermann Hillebrand de 1965. La evidencia externa más antigua del coro que el archivo pudo fechar es un detalle de la crónica del Posaunenchor Altenmedingen, de visita en la Argentina en 1999: el lunes de Pascua, 5 de abril de 1999, los alemanes anotaron en su diario «20.00 Uhr — Übungsstunde in Olivos»: una hora de ensayo compartida en Olivos, antes de volver a Villa Ballester.
En 2007, el Aula Magna de la Facultad de Derecho de Buenos Aires reunió a cuatro coros de bronces de la Iglesia Evangélica de Alemania y del Río de la Plata bajo la dirección de Martin Huss: el Mecklenburger Posaunenkreis, el Posaunenchor Villa Ballester, el Posaunenchor Temperley — y «Olivos Brass», como figuró en el programa. Esa noche sonaron Majesty, La Gracia de Nuestro Señor, Put Your Hand in the Hand, La Pulga Española, Milonga Sentimental, Los Siete Magníficos — y El Sol de Tilcara, de Ernesto Lautz.
El gran capítulo internacional del coro de Olivos es la Deutschlandtournee de 2008. Tras la gira argentina del Mecklenburger Bläserkreis en 2007, los coros de Olivos y Temperley devolvieron la visita: entre el 21 de mayo y el 9 de junio recorrieron juntos Alemania y Suiza con el conjunto de Mecklenburg bajo la dirección de Martin Huss — 33 conciertos en 40 días, más de 30 ciudades. Por la adrenalina de armar el conjunto en tan poco tiempo, el grupo argentino se ganó el apodo cariñoso de «Valium Brass» — un nombre que quedó en la memoria de los coros, no en las crónicas.
Si los coros hermanos tienen un compositor de cabecera, es Ernesto Lautz. Su obra más querida en el repertorio local, El Sol de Tilcara, sonó en el Mega Encuentro de 2007 y en la gira «Valium Brass» de 2008 — y está publicada en Alemania, en el Norddeutsches Bläserheft 1 de la Nordkirche, en un arreglo a siete voces.
Ese cuaderno alemán reúne siete obras suyas, casi todas de raíz andina: El sendero de la llama (también como Der Pfad des Lamas), la Inca-Suite, Luna de Aymará — y dos títulos que cuentan solos su historia con Alemania: Ein Indianer in MV y Un colla en Mecklenburg-Vorpommern. El puente es Martin Huss: el diario de la gira 2023 del Bläserkreis juvenil de Mecklenburg lo describe como «un muy buen amigo de Martin», sentado esa noche en el público de la iglesia de Villa Ballester, y anota que el grupo alemán lleva arreglos suyos en el programa — como Bambolero, o el Adelita y Jalisco que los jóvenes tocaron de serenata en una estancia de San Miguel del Monte.
El vínculo con Mecklenburg no se cortó: cuando el conjunto juvenil «Querblech» de Mecklenburg giró por la Argentina en 2024, su primer concierto en suelo argentino fue precisamente en la iglesia de Olivos, antes de seguir por Villa Ballester y el sur del conurbano. Cuarenta años después de su fundación, la parada de Olivos sigue estando en el mapa de los bronces.