Dos años después de que el pastor Maas fundara el coro de Temperley, un diácono recién llegado de Alemania juntó a cuatro músicos en la parroquia de Villa Ballester. Sesenta años más tarde, ese coro sigue tocando: sostiene un hermanamiento de un cuarto de siglo con un coro de la Baja Sajonia y en 2024 representó a la Argentina en el Posaunentag de Hamburgo.
La parroquia Villa Ballester nace de la misión de la Congregación Evangélica Alemana en Buenos Aires (CEABA), que en 1926 empezó a oficiar cultos en casas de familia de la colectividad en Villa Ballester. En 1930 se inauguró la capilla de Lavalle 18 (hoy 2881); según fotos antiguas, los primeros cultos se oficiaron sin techo y sin bancos para sentarse. Su templo se construyó en 1947. La congregación pertenece a la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP) y conserva el culto en alemán una vez al mes.
En 1964 nació allí el Coro de Bronces — el Posaunenchor Villa Ballester. La propia congregación lo describe como el corazón de su actividad musical: «un espacio de inserción a muchos jóvenes que a lo largo de los años permanecen activos en la vida de la comunidad». Es el segundo de los tres Posaunenchöre hermanos del Gran Buenos Aires: Temperley (1962), Villa Ballester (1964) y Olivos (1987).
Quién lo fundó lo dice la semblanza que conserva el propio coro: el Diácono Knud Autzen, enviado por la Iglesia Evangélica de Alemania, que «apenas medio año después de la llegada a Buenos Aires» invitó a cuatro músicos a formar el Grupo de Bronces de Villa Ballester. El mismo comienzo que el de Temperley dos años antes: un enviado alemán y un puñado de instrumentos.
Los cuatro amateurs sabían de música, pero no de instrumentos de viento. Trudi Stiefel en trompeta —la única mujer de aquel grupo inicial—, Jorge Becker (senior), también en trompeta y más adelante en tuba, Fritz Merkle en trompeta y Gustavo Werner en bombardino: tres trompetas y un bajo, la formación mínima con la que se empieza. Los cuatro aprendieron del fundador a tocar los bronces. Unos meses después, luego del alta en la milicia, se integra Peter Becker, que luego tomó la batuta del Posaunenchor durante 28 años. Los cuatro nombres, y lo que tocaba cada uno, los dio Georg Becker en 2026.
Apenas con dos años de vida, el coro de bronces de Villa Ballester comenzó a tener más integrantes. En este Bazar Navideño en la propia parroquia, se presentaba con 10 músicos: Knud Autzen (director), Jorge Becker (senior), Trudi Stiefel, Norbert Rasch, Fritz Merkle, Peter Becker, Tomas Heuser, Brigitte Autzen (esposa de Knud), Gustavo Werner y Ulli Bugmann.
Aniversario-homenaje en el Cementerio Alemán de Chacarita.
Músicos: Knud Autzen (director), Jorge Becker, Jochen Becker, Trudi Stiefel, Fritz Merkle, Peter Becker, Gerti Becker, Gustavo Werner, Tomas Heuser y Ulli Bugmann.
Aniversario-homenaje en la Parroquia de Grand Bourg de la CEABA. Mismos integrantes.
Acompañamiento musical en la Fiesta Parroquial de Villa Ballester.
13 integrantes: Desconocido, Jorge Becker (senior), Knud Autzen (director saliente), Ernst Schuster, Jochen Becker, Trudi Stiefel, Christel Cesanne (esposa de Peter), Erika Mohs, Fritz Merkle, Peter Becker (director entrante), Gerhard Mohs, Gerti Becker y Ulli Bugmann.
Semana Santa en el Buen Retiro de la IERP en Villa Gesell. Fin de semana largo del coro con sus familiares. Un clásico que se repitió año tras año por casi tres décadas.
De uno de ellos el archivo sabe más. Georg contó que su padre —Jorge Becker, el mayor de los Becker— fue «uno de los que arrancó con Autzen en Ballester». Tocaba la trompeta y más adelante pasó a la tuba. Nunca dirigió el coro: su lugar en la congregación era otro, el de presidente. Y de ahí viene un detalle que confundió al archivo durante años — que a su hijo, también Jorge, hubiera que llamarlo «Jorge Becker (hijo)» para distinguirlo del padre.
Der Posaunenchor in Villa Ballester ist im kulturellen Leben der Stadt fest verankertRed de congregaciones evangélicas alemanas en el exterior (AGEKD) · «El coro de bronces está firmemente anclado en la vida cultural de la ciudad»
Una carta de invitación de 2009, conservada por Jorge Becker, vuelve contemporáneo ese comienzo: recuerda que el vicario Knud Autzen llegó con su esposa Brigitte a Buenos Aires en diciembre de 1963 y que en 1964 fundó el Conjunto de Bronces de Villa Ballester. La carta anuncia además una visita de Autzen para noviembre de ese año; no la usamos como prueba de que el viaje efectivamente ocurrió, pero sí como testimonio de la memoria del coro sobre su fundador.
Autzen dirigió los primeros años. Cuando volvió a Alemania, en 1968, la dirección del coro quedó en manos de Peter Becker —Pedro en el uso corriente, la misma castellanización que convierte a Georg en Jorge—, que la sostuvo durante las tres décadas siguientes. Es uno de los tramos más largos de la historia del coro y que ha marcado huellas en todos los lugares del interior del país y en el extranjero, como Montevideo, en el Uruguay, adonde el coro viajó en 1967. Estos viajes son un fiel reflejo de un grupo activo y en constante crecimiento por su semillero de principiantes. No lo cuenta ninguna crónica externa, sólo la semblanza que el propio coro conserva.
Concierto del Coro en el Salón Parroquial de Villa Ballester, con la presencia del diario alemán «Freie Presse», que ofreció la publicación de este evento. Juntamente con el «Argentinisches Tageblatt», eran los periódicos semanales en idioma alemán para la colectividad alemana, que llegaban a todo el país.
Freie Presse no sólo publicó las fotos del Posaunenchor, sino que lo acompañó con una extensa nota refiriéndose a la música interpretada en el concierto y comentando las vivencias del coro de bronces en Acontecimientos Festivos, Obras Diacónicas y Encuentros Ecuménicos.
Nuevamente gozando de unas mini-vacaciones para Semana Santa en Villa Gesell, pero siempre aprovechando la convocatoria para los ensayos. Esta foto es quizás la más elocuente prueba, de que el coro crecía año tras año.
22 Integrantes (director incluido): Jochen Becker, Georg Becker, Bernd Treutel, Norbert Rasch, Ernst Becker, Herbert Luschnat, Pablo Basteiro, Karl E. Keller, Harry Meier, Dieter Bernhardt, Willy Janecki, Carmen Winkler, Siegfried Luschnat, Marianne Keller, Mariana Dech, Walter Becker, Gerti Becker, Gerhard Simon, Andy Bauer, Martin Luschnat y Jorge Becker (senior). Peter Becker, de espaldas, dirigiendo.
Era el momento que el Posaunenchor de Villa Ballester tenga su logo identificatorio. Peter Becker (el director) trabajaba en publicidad, y eso le permitió diseñarlo. Sigue vigente hasta hoy.
Tenía que reconocerse en forma muy sencilla, un instrumento del brass y hacer referencia a Villa Ballester. Ambas cosas están amalgamadas: el instrumento que hace alusión a un corno francés y que contiene la «V» corta con la «b» (minúscula) a Villa Ballester.
Vacaciones para los músicos y sus familiares, complementado con presentaciones musicales en Rocamora, Lucas González y Colonia La Llave, Entre Ríos. Alojamiento en los Fangauf, primos de los Becker’s.
Cabe señalar que la foto del micro empujado por el coro, era moneda corriente. Podemos decir que hubo más viajes con ómnibuses rotos, que los que nos llevaron ida y vuelta sin inconvenientes. Esta vez no fue el caso, la lluvia en el campo no nos detuvo y había que sacarlo del barro en Rocamora. Para ir a bañarnos, se organizó un acoplado tirado por un tractor, que también necesitó ayuda de muchos jóvenes con energía.
Para las futuras escapadas los fines de semana largos, el Posaunenchor de Villa Ballester ya necesitaba contratar a 2 micros para movilizar un grupo cada vez más numeroso.
El semillero empezó de inmediato. Autzen era un hombre insistente, y esa insistencia convenció a más de un miembro de la parroquia: a los dos años el coro ya contaba con diez integrantes, y hay fotos que lo documentan. Con Peter Becker la enseñanza se profundizó — se invitó a adolescentes y chicos, y de ahí salieron los músicos que sostuvieron las tres décadas siguientes.
En esas filas hubo también una Becker. Elisabeth Becker, hermana mayor de Rolando —el que años más tarde dirigiría el coro de Olivos—, tocó la trompeta en Villa Ballester entre 1971 y 1982, y se casó con Bernd Treutel, otro trompetista del circuito, que hoy sigue tocando en Villa Ballester.
Bajo esa conducción el conjunto creció: «se iban agregando nuevos músicos y se retiraban otros», hasta llegar a contar con 35 integrantes. El repertorio, que en los inicios abarcaba la música coral y las clásicas entradas, se extendió con adaptaciones propias para bronces hacia los negro spirituals, la música folklórica europea y la popular latinoamericana — y más tarde al pop y a versiones modernas de canciones populares.
Seguían las escapadas del coro con familia, en abril de 1974 y 1976 al Buen Retiro de la IERP en Villa Gesell. Playa, ensayo, conciertos al aire libre y acompañamiento musical en los cultos de Viernes Santo y Domingo de Pascua.
Para la primera fiesta de la Masa Vienesa en Villa Gral. Belgrano, el Posaunenchor fue invitado a amenizarla musicalmente. Aprovechando el tiempo libre se escaló el conocido Pico Alemán.
Para un aniversario de la ciudad de Lucas González, en Entre Ríos, el coro puso el marco musical en la plaza central de la ciudad, y por primera vez ejecutó el Himno Nacional Argentino.
La costumbre de Villa Gesell, repitiendo las actividades musicales y también las de sano esparcimiento.
Año tras año, en el mes de mayo, se conmemoraba el «Tag des Liedes» o como se lo llamó más tarde «Día del Lied». El icónico cine Sarmiento (hoy ya no existe) sobre la calle Independencia en pleno centro de Ballester, era el marco de un encuentro de todos los coros de los colegios de habla alemana en Buenos Aires, las entidades musicales-sociales como el Männerchor y también el Posaunenchor de Villa Ballester.
La foto muestra el cierre de ese domingo por la mañana, combinando tres coros vocales e instrumentales.
Concierto en Villa Ballester en octubre de 1980, con el coro completo de 35 integrantes.
La foto de las trompetas muestra el poco espacio que tenían los músicos sobre el escenario. Ellos son: Ernst Becker, Herbert Luschnat, Carlos Siebert, Karl E. Keller, Dani Egner, Willy Janecki, Pablo Basteiro, Walter Becker, Gerti Becker…
En la localidad de Villa Ballester hay una colectividad alemana muy importante. Como la historia lo cuenta, se establecieron cerca del ferrocarril, en aquel entonces el único medio para llegar a la Ciudad de Buenos Aires. Así surgieron las iglesias y los colegios con una relación muy cercana. Los dos colegios de habla alemana, fundados por personas de vocación por la educación, son el Instituto Ballester (Martin Lange) y el Colegio Hölters (Simon). Este último, para su aniversario de sus 50 años y la inauguración de una nueva sede para el nivel primario, invitó al Coro de Bronces para amenizar musicalmente este evento. El agradecimiento con puño y letra de la Sra. Hölters de Simon (esposa del fundador) así lo documenta.
El coro dice presente con su música en Villa Gesell, sobre un escenario al aire libre.
En una glorieta en la plaza de Lucas González, Entre Ríos, el coro dejó su sello musical para los lugareños.
En octubre, ciertamente el mes de los conciertos, el Posaunenchor presentaba su repertorio renovado y con mayores desafíos musicales en Villa Ballester.
De izq. a der.: Georg Becker tocando la «piccolo», Pets y Roland Becker con trompetas. En este tiempo de la historia los dos todavía muy jóvenes, pero ya mostrando sus condiciones para los vientos. «Pets» Becker es un apodo, para no confundirlo con el director: los dos se llaman Peter.
El coro se financió siempre solo: «durante toda su existencia se ocupó de conseguir sus propios ingresos a través de fiestas y donaciones», con los que pagó la compra y el arreglo de los instrumentos, los viajes y las actividades recreativas. Y mantuvo la puerta abierta — a toda persona con ganas de aprender música «y también para quienes no siempre se sentían seguros en la ejecución» — sin mover el objetivo fundacional: brindar la actividad musical como un servicio cristiano para la congregación y la comunidad.
De esa época viene también una costumbre que el coro no perdió: viajar en familia. Entre Ríos, Villa Gral. Belgrano y Villa Gesell. Con los músicos acompañados de familiares y amigos, fueron destinos recurrentes. Entre Ríos lo es por una razón concreta: allí están las colonias alemanas del litoral, y el coro toca seguido en sus comunidades.
Semana Santa con el coro junto sus familias en Villa Gesell. Una costumbre que servía para intensificar los ensayos, pero además cargaba de alegría y entusiasmo al grupo.
De aquella época sobreviven dos imágenes que fueron tomadas el mismo día de julio de 1984, en el cementerio de la CEABA en la Chacarita — un día en que los coros de Villa Ballester y Temperley tocaron juntos: la actuación conjunta más antigua de la que queda registro. Los músicos de camisa blanca y corbata, las familias alrededor, y un visitante que se detuvo a saludarlos.
Una foto icónica del Coro de Bronces de Villa Ballester. La música era lo más importante que se brindaba en cada presentación, con un amplio repertorio de temas clásicos y folklóricos.
Pero para las fiestas parroquiales en Buenos Aires y en Entre Ríos, la gente esperaba con mucha euforia, algo más. Eran los sketch cómicos (obras cortas y divertidas con un final inesperado y chistoso), que durante el descanso del coro, entretenían al público.
En estos «gags» se destacaron dos eximios comediantes: Jochen Becker y Jorge Becker (senior). Siempre buscaban nuevas historietas, las ensayaban con entusiasmo y se preparaban sus vestuarios y el entorno. Nunca defraudaron al público.
Nuevamente invitados, el micro llega a Lucas González. Ensayo general previo y luego las dos presentaciones acordadas: una el sábado en la iglesia de La Llave y el domingo con sol radiante, en la plaza para un nuevo aniversario de la ciudad de Lucas González.
El Posaunenchor de Villa Ballester con sus tradicionales escapadas al Buen Retiro de la IERP en Villa Gesell, para el fin de Semana Santa. El grupo ya más reducido, pero con nuevos integrantes, siempre bajo la batuta de Peter Becker.
De izq. a der.: Claudia Hanisch, Alex Becker, Hugo Turrini, Harry Meier, Ingrid Becker, Gaby Becker, Dani Simon, Carlos Kasper, Christian Becker, Andrés Thern, Edith Kinderknecht, Willy Scholz, Gustavo Turrini y Jorge Becker.
En esta ocasión, nuevamente para Semana Santa, se integraron los coros de Ballester y Olivos para una salida al Buen Retiro de la IERP, en Villa Gesell.
De izq. a der.: Jochen Becker, Georg Becker, Bernd Treutel, Willy Scholz, Adriana Kahn, Dani Simon, Edi Kasper, Marco Callovini, Ernesto Lautz, Tomas Heuser, Carmen Egert, Jorge Becker (sen.) y Helmut Becker. Ensayo dirigido por el nuevo director de Ballester, Siegfried Luschnat.
También vemos que los tubistas hermanos Jorge y Helmut aprovecharon el tiempo de descanso, para sacarle brillo a sus instrumentos.
Y el arco del fundador se cerró medio siglo después. En 2014, para los 50 años del coro, Knud Autzen volvió desde Alemania a Buenos Aires a celebrarlos con el conjunto que había fundado con cuatro músicos. El propio coro conserva las fotos de esa visita.
Para el festejo del Cincuentenario del Posaunenchor de Villa Ballester, nos visitó el matrimonio Autzen en noviembre del año 2014. Ese histórico acontecimiento se vio enriquecido con la presencia de los músicos que iniciaron el coro. Vale la pena seguir de cerca esta fotografía y compararla con las de diciembre de 1966.
De izq. a der.: Knud Autzen, fundador y director del coro desde 1964 a 1968. Jorge Becker (senior), el coordinador y organizador del Posaunenchor hasta el año 2002, cuando se retira a sus 74 años. Trudi Stiefel, una de los cuatro integrantes iniciales. Honor y desafío para una mujer. Peter Becker, ingresa en 1965 y toma la dirección musical del coro desde 1968 a 1996. Tomas Heuser formó parte a partir de 1966. Brigitte Autzen, esposa de Knud, se integró a partir de 1966. Jochen Becker ingresó al coro también en 1966.
La tercera etapa empieza en 1996, cuando Siegfried Luschnat toma la dirección del conjunto — y sigue al frente treinta años después. Es además el nombre que la documentación externa repite: la crónica del Posaunenchor de Altenmedingen (Alemania), que visitó a los ballesterenses en 1999, lo presenta sin rodeos: «allen voran Siegfried Luschnat, der Leiter des argentinischen Posaunenchores in Villa Ballester» — «ante todo Siegfried Luschnat, el director del coro de bronces argentino de Villa Ballester». El hermano Herbert Luschnat junto con Siegfried, fue el principal organizador de aquella visita.
Casi un cuarto de siglo después seguía al frente: en octubre de 2023, en el acto central por los 180 años de la CEABA en el templo de la calle Esmeralda, la prensa registró la recepción al público «por el coro de bronces de la parroquia de Villa Ballester, bajo la dirección del maestro Siegfried Luschnat», que luego acompañó los himnos junto al coro de bronces de Temperley.
La crónica alemana de 1999 deja además una postal de la familia: los viajeros jóvenes de Altenmedingen se alojaron «bei Siegfrieds Eltern, Rudolf und Irmtraut Luschnat» — en casa de los padres de Siegfried, Rudolf e Irmtraut Luschnat, vecinos de Villa Ballester. Rudolf —padre de Siegfried y de Herbert, y «Herr Luschnat» para toda la iglesia— había nacido en Insterburg, Prusia Oriental, como anota la misma crónica: la raíz de la familia está en el este alemán perdido tras la guerra.
Junto a Siegfried, el otro referente de la familia es Herbert Luschnat, su hermano. Georg Becker lo señaló en 2026 como el responsable del coro: es él, y no Siegfried, quien recibe a Autzen en la foto del regalo de despedida. Su huella documental es más esquiva: en la crónica de 1999, entre los nombres de los integrantes del coro y anfitriones de Villa Ballester, figura un «Herbert» — el diario alemán no da apellidos, y celebra que con nombres así «no habría problemas de idioma». Fue ese Herbert, «el previsor», quien organizó para los visitantes el «Tangoabend» del 7 de abril de 1999: la noche de tango que la delegación alemana recordó como uno de los momentos del viaje.
El reparto entre los dos hermanos es el que sostiene al coro hoy: Herbert es el previsor y el motor, y Siegfried lleva la batuta — y los dos siguen haciéndolo con toda energía. Es exactamente el mismo esquema de la primera etapa, y también entre hermanos: Jorge Becker (senior) era el organizador y el referente, y su hermano Peter, el director. Dos generaciones, dos familias y la misma manera de repartirse el trabajo.
El lazo con el Posaunenchor Altenmedingen (Baja Sajonia) nació por vía de Temperley: durante una gira alemana del Posaunenchor Temperley dirigido por Martin Huss, el coro argentino dio un concierto en Altenmedingen — y de ese encuentro salió la idea de volar a Villa Ballester. El coro que viajó a Alemania fue el de Temperley; con él se acoplaron, invitados por Huss, músicos de los coros hermanos — Marianne Keller, Daniel Simon y Andrea Hennigs. Es la manera en que se viaja en este circuito: bajo un solo nombre y con gente de los tres coros. Por eso, cuando los alemanes aterrizaron en Villa Ballester, ya conocían a varios de sus anfitriones.
La visita se concretó en la Semana Santa de 1999: del 28 de marzo al 13 de abril, veintiún viajeros —diecinueve instrumentistas y dos acompañantes— convivieron con las familias del coro ballesterense. Hubo conciertos conjuntos, un viaje en micro por la pampa hasta Villa Gesell (donde el concierto fue grabado por el canal local), excursiones a La Plata y al Tigre, una visita al hogar de niños de Baradero, un ensayo compartido en Olivos y la noche de tango de Herbert. En la despedida, escribieron los alemanes, hasta el director Siegfried tuvo que secarse los ojos debajo de los anteojos.
El reencuentro llegó a los 25 años exactos: en 2024, camino al Posaunentag de Hamburgo, los ballesterenses tocaron en Altenmedingen — un concierto en el jardín parroquial de Bienenbüttel — y dejaron armados los planes de la visita devuelta. Se cumplió en julio de 2025: el 12 de julio, los dos coros abrieron juntos los festejos por los 410 años de Baradero en la Casa Suiza, en el marco del bicentenario de la inmigración alemana y con los embajadores de Alemania y de Suiza presentes; el intendente entregó diplomas de reconocimiento a los directores de ambos coros. No fue la única fecha: bajo el lema «Encuentro de Coros de Bronces Alemania - Argentina — 200 años de amistad», los dos coros tocaron juntos el 15 de julio a las 18:00 en el Club Alemán en Buenos Aires (Av. Corrientes 327, piso 21), por el 170.º aniversario del club, con un programa de «obras musicales variadas, académicas y populares» y entrada libre y gratuita, y el 17 de julio en el Aula Magna del Colegio José Hernández de Villa Ballester.
En octubre de 2023, cenando con los jóvenes del Bläserkreis de Mecklenburg-Vorpommern que acababan de tocar en su iglesia, los músicos de Villa Ballester contaron su plan: juntar fondos para viajar al año siguiente al 3.er Deutscher Evangelischer Posaunentag. Lo cumplieron: en abril y mayo de 2024, una delegación de 13 músicos recorrió Alemania rumbo a Hamburgo.
Los fondos se juntaron como se juntan siempre en un coro de parroquia: tocando. El 23 de marzo y el 13 de abril de 2024 dieron dos conciertos «pre gira», uno en la propia parroquia de Villa Ballester y otro en la Parroquia Belgrano, y el resto lo puso el ciclo de fiestas del que vive el coro todo el año. En el de Villa Ballester, el 23 de marzo, sonó «Adiós Pampa mía», de Francisco Canaro y Mariano Mores.
Y cuando volvieron, la comunidad los recibió con una fiesta de bienvenida en el salón contiguo a la iglesia —el mismo donde el Posaunenchor Temperley tocó muchas veces—: las mesas largas llenas, y sobre la pared, al lado de la cruz, el mapa de la gira y las fotos del viaje proyectados. Los que se habían quedado vieron por dónde habían andado los suyos.
El afiche de aquella gira permite reconstruirla entera: dieciocho días, siete parroquias visitadas y once actuaciones, casi todas junto al coro de bronces de cada lugar — que es la forma en que se viaja en este mundo: no se va a dar conciertos, se va a tocar con los de allá. En Bienenbüttel se les sumó, además, un coro llegado de Sudáfrica.
Los dos coros comparten escenario en las grandes ocasiones de la colectividad. En 2007, el «Mega Encuentro de Bronces» del Aula Magna de la Facultad de Derecho reunió a cuatro coros bajo la dirección de Martin Huss: el Mecklenburger Posaunenkreis, Villa Ballester, Olivos y Temperley. El 29 de octubre de 2017 celebraron juntos el culto por los 500 años de la Reforma en la Parroquia Centro (Esmeralda 162), con el coro juvenil de Mecklenburg-Vorpommern. Y en octubre de 2023, en el 180° aniversario de la CEABA, los bronces de Villa Ballester recibieron al público en la entrada del templo y acompañaron los himnos junto a los de Temperley, ante autoridades nacionales y el embajador alemán.
El cruce también va en la otra dirección: Temperley tocó en la sede ballesterense del coro —la iglesia de Lavalle 2881— en el ciclo «Johannes Maas» de su 50° aniversario (15 de julio de 2012) y en el Concierto de Primavera de folklore argentino (1 de octubre de 2023). Y en el archivo de Temperley se conserva un ejemplar de la colección navideña «Festliche Bläsermusik zu Weihnachten», editada por la CEABA, que pertenece al Posaunenchor Villa Ballester.
Pero el intercambio más profundo no es el de los conciertos: es el de los músicos. Referentes de los coros hermanos tocaron con Temperley en varias de sus giras — de Olivos salieron Georg Becker, su director, y Andrea Hennigs. Y en la dirección inversa, dos nombres centrales de Temperley hicieron varias giras con los ballesterenses: Eduardo «Oso» López, codirector del coro entre 1999 y 2008, y el tubista Pedro «Peta» Pulzovan. Los tres coros se prestan gente desde hace décadas, y esa es la trama que las crónicas —atentas a las fechas y a los programas— casi nunca registran.
Hay un documento donde esa trama se ve entera. La nómina oficial de la gira de Temperley por Alemania de 1998 —dieciocho músicos, cuarenta y cinco días, cincuenta y cinco conciertos en sesenta y cinco ciudades— lista cinco que no eran de Temperley: dos de Villa Ballester — el trombonista Daniel Simon y la trompetista Edith Kinderknecht—; la trompetista Andrea Hennigs, de Olivos; y dos del coro de 25 de Mayo, en Misiones, que Temperley había ayudado a fundar cuatro años antes — Ángela Keil en trompeta y Mathias Keil en tenorhorn. El archivo la llama «la gira de Temperley», y en los papeles lo es; pero lo que viajó a Alemania fue el circuito entero, tocando bajo un solo nombre.
Y los tres tocaron juntos más de una vez. Además del Mega Encuentro de 2007, el 15 de diciembre de 2012 Villa Ballester dio un «concierto junto al Posaunenchor de Olivos y Temperley» — así lo anunció el propio coro, con la foto de los tres conjuntos sobre el escenario.
Georg Becker —Jorge en el uso corriente, y son la misma persona— es el director del Posaunenchor Olivos desde 1991. Eso explica una figura que el archivo de Temperley venía registrando sin saber de dónde venía: la del hombre que aparece en los tres coros a la vez.
Su rastro en Temperley es concreto. Fue el organizador del concierto de las patronales de La Merced — la iglesia católica de Lamadrid 2560, en Villa Ballester — del 23 de septiembre de 2017, y los videos de aquella noche en el canal del coro llevan todos la leyenda «Agradecimiento Georg Becker y Familia». Antes, en junio de 2008, había tocado la trompeta en la gira alemana «Festliche Bläsermusik aus Lateinamerika — Salmos y Tangos»: una foto de esa gira lo muestra junto a Werner Mengel y Nicolás Zárate. Y el registro de integrantes de Temperley lo lista, como trompetista, en el concierto del Auditorio de Belgrano de 2017 y en los agradecimientos de 2019.
Es decir: el director de un coro hermano que organiza un concierto en el barrio del otro y toca de invitado en el tercero, en su gira por Alemania. La superposición que las crónicas dejaban ver a medias —los mismos escenarios, las mismas fechas grandes— tiene también esta forma, la de las personas que van y vienen entre los tres.
Un coro de parroquia no vive de conciertos: vive de fiestas. Los afiches que el coro publica año a año dejan ver un calendario fijo, con nombre alemán y comida alemana, que se repite con la puntualidad de una estación. El Posaunenfest —la fiesta del coro de bronces— cae en otoño: 11 de junio de 2023, 9 de junio de 2024, 4 de mayo de 2025, 17 de mayo de 2026. El Gemeindefest, la fiesta parroquial, en septiembre. Y el Frühlingsfest, la fiesta de primavera, en octubre, atada al Día de la Madre. La costumbre viene de antes: en mayo de 2015 ya hubo Posaunenfest en Ballester.
La estructura no cambia nunca: culto a las 10, fiesta a las 12. Tampoco cambia el menú — chorizo Schreiber, pollo a la parrilla, ensaladas, postre y café —, ni el pedido de siempre, que dice más sobre el coro que cualquier crónica: «traer plato, vaso y cubiertos», y «agradecemos la donación de ensaladas, tortas y premios para la rifa». La plata que sale de esas mesas es la que después paga los pasajes.
En el medio de esa rutina aparecen las fechas grandes. El 23 de noviembre de 2024, en la parroquia de Lavalle 2881, el coro dio su concierto por el 60° aniversario: entrada libre y gratuita, y en lugar de precio, un alimento no perecedero para las obras diacónicas de la congregación. Sesenta años después de que un diácono recién llegado juntara a cuatro músicos, el coro seguía tocando en la misma casa.
Y hubo un año en que Alemania vino de visita. El 20 de octubre de 2024, cinco meses después de volver de la gira, la fiesta de primavera tuvo música en vivo por conjunto de Alemania y local: el conjunto era «Querblech», del Posaunenwerk de Mecklenburg-Vorpommern, y venía dirigido por Martin Huss — el mismo que dirigió el Posaunenchor Temperley entre 1981 y 1998 antes de volverse a Alemania, y que desde 1999 está al frente de la obra de bronces de aquel Land. El intercambio, esta vez, hizo el camino de vuelta, y lo trajo de regreso a él.
Fuera de casa, el coro también sale a tocar. El 24 de junio de 2023 visitó el Asilo de Ancianos de la IERP en Aldea San Antonio, Entre Ríos, y al día siguiente, el 25, acompañó allí una confirmación de oro. El 2 de diciembre de 2023 tocó villancicos en el Bazar de Navidad de la Parroquia Martínez de la CEABA, y el 8 de septiembre de 2024 acompañó los festejos por los 50 años de la Parroquia Panamericana.
Aldea San Antonio no era un destino nuevo. El coro estuvo allí en 2012, con Eduardo «Oso» López entre los músicos. Y tocó también en el culto por los 20 años de la Colonia de Ancianos San Antonio, del que queda una foto publicada en abril de 2016: los músicos de Villa Ballester, con el cartel del coro en el atril, junto a los pastores que intervinieron en el culto.